Monte Everest, hasta allí llegan los plásticos

Pequeños trozos de plástico aparecen en los lugares más remoto del mundo. Se han abierto camino hasta el mar más profundo y hasta los picos más altos

Plástico en el Monte Everest
El monte Everest es el último lugar lejano donde se han documentado trozos y piezas de plástico diminuto. La mayoría eran fibras de poliéster, probablemente desprendidas por el equipo y la ropa de los escaladores.

Minúsculos trozos e hilos de plástico están apareciendo por todas partes, incluso en la nieve del Monte Everest.

“Sabíamos que el plástico está en las profundidades del mar y ahora está en la montaña más alta de la Tierra. Es omnipresente en todo nuestro entorno”.

Imogen Napper, científica marina de la Universidad de Plymouth en Inglaterra y exploradora de National Geographic.

El plástico juega un papel cada vez más importante en nuestros estilos de vida. A nivel mundial, el uso de plásticos se ha disparado de alrededor de 5 millones de toneladas métricas en la década de 1950 a más de 330 millones de toneladas métricas en 2020. A medida que se usan y se desechan, estos productos de plástico arrojan partículas diminutas. Los pedazos rotos de bolsas, botellas y otros plásticos de consumo, cada uno de menos de 5 milímetros, pueden dañar a los animales. Como a los cangrejos marinos, a loss que se les atascan plásticos en las branquias. También pueden alterar los ecosistemas.

Estos son algunos de los lugares más extremos donde se han encontrado microplásticos.

En la cima de la montaña más alta del mundo: El Monte Everest

Las 11 muestras de nieve que el equipo de Napper analizó del monte Everest contenían plástico. Así lo informaron los investigadores el 20 de noviembre en One Earth.

“No tenía idea de cómo serían los resultados… así que eso realmente me desconcertó”.

Dice Napper

La mayor concentración de microplásticos (119.000 piezas por metro cúbico) se encontraba en la nieve del campamento base del Everest, donde se congregan los escaladores. Pero también aparecieron piezas de plástico en un punto de 8.440 metros sobre el nivel del mar, cerca de la cima de 8.850 metros. Los científicos también encontraron plásticos en tres de las ocho muestras de agua corriente del Everest. Quizás el hallazgo no debería haber sido tan sorprendente: cientos de personas intentan llegar a la cima de la montaña cada año, dejando montones de basura. La mayoría de los microplásticos encontrados eran fibras de poliéster, probablemente provenientes del equipo y la ropa de los escaladores.

En los fondos oceánicos más profundas

La contaminación plástica en el mar es mucho más profunda que la mancha de basura flotante del Pacífico. Los científicos han pescado fibras plásticas y fragmentos de las entrañas de criaturas que habitan en fosas oceánicas alrededor de la Cuenca del Pacífico. De los 90 crustáceos analizados en un estudio de 2019, 65 contenían microplásticos. Y el más profundo proviene de 10,890 metros de profundidad en la Fosa de las Marianas. En otro estudio, una muestra de agua en la Bahía de Monterey sugiere que los desechos plásticos se están acumulando debajo de la superficie y son más frecuentes a una profundidad de 200 a 600 metros.

Volando en el viento

Transportados por el aire, los microplásticos pueden llegar a áreas remotas como una estación meteorológica en los Pirineos. En promedio, un estimado de 365 partículas microplásticas por metro cuadrado por día llovieron en ese sitio durante el período de estudio. Casi tanto como caídas del cielo en algunas ciudades. Las simulaciones de la dirección y la velocidad del viento sugieren que los fragmentos de plástico viajaron al menos 95 kilómetros antes de aterrizar en el sitio.

Incrustado en el hielo ártico

Un estudio de 2018 informó de millones a decenas de millones de piezas de microplásticos por metro cúbico de núcleos de hielo derretidos del Ártico. El equipo de investigación identificó 17 tipos de plástico, incluidos algunos utilizados en materiales de embalaje y otros utilizados en pinturas o fibras. Otro informe de 2020 encontró concentraciones más bajas para los núcleos de hielo marino, que van desde 2.000 a 17.000 partículas de plástico por metro cúbico. El estudio de 2020 también encontró que el agua debajo de los témpanos de hielo contenía entre 0 y 18 partículas microplásticas por metro cúbico.

En el Monte Everest y en nuestras tripas

Un estudio de 2019 estima que un estadounidense promedio consume entre 39,000 y 52,000 piezas de microplástico al año. Los investigadores obtuvieron este número basándose en estudios previos que habían examinado piezas de plástico en agua del grifo y embotellada y en ciertos alimentos, como pescado, azúcar, sal y alcohol.

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