La transición hacia la movilidad eléctrica en América Latina ha dejado de ser una proyección de futuro para convertirse en una realidad económica e industrial de primer orden. En este escenario, México se posiciona como uno de los epicentros más atractivos para la inversión internacional en tecnologías limpias. Un reciente y exhaustivo análisis de mercado elaborado de forma conjunta por la red de ciudades C40 Cities y la Corporación Financiera Internacional (IFC) —miembro del Grupo Banco Mundial— revela que el país norteamericano concentra una oportunidad de inversión de 760 millones de dólares únicamente en infraestructura de carga para vehículos eléctricos con miras al año 2035.
Este informe, desarrollado en colaboración con The Climate Pledge a través de su programa Laneshift y respaldado por la Secretaría de Estado para Asuntos Económicos de Suiza (SECO), traza una ruta clara para que los sectores público y privado colaboren en la construcción de un ecosistema de transporte sostenible, equitativo y de bajas emisiones en las economías emergentes.
Tabla de Contenidos
México ante una oportunidad histórica: USD 760 millones para transformar la movilidad
El informe titulado "Análisis de Mercado de la Infraestructura Pública de Recarga para Vehículos Eléctricos (VE) en las Ciudades" sitúa a México en una posición de liderazgo regional dentro de la electromovilidad. Durante el año 2025, los vehículos eléctricos representaron el 6,2% del total de las ventas de vehículos nuevos en el territorio mexicano, consolidando una tendencia de crecimiento acelerado que supera las expectativas previas del sector automotriz e industrial.
Sin embargo, para sostener este ritmo de adopción y garantizar la viabilidad operativa de la flota eléctrica en circulación, el país se enfrenta a un monumental desafío de infraestructura. En la actualidad, México cuenta con una red de aproximadamente 4.000 puntos de recarga públicos. Según las proyecciones del informe de C40 e IFC, esta cifra deberá multiplicarse por diez en la próxima década, alcanzando cerca de 40.000 cargadores públicos para el año 2035.
Esta expansión requerirá movilizar inversiones masivas que no solo transformarán las principales zonas metropolitanas, sino que también abrirán nuevos nichos de negocio en la cadena de valor de la energía limpia, la obra civil, la manufactura de cargadores y el desarrollo de software de gestión energética.
El caso de la Ciudad de México es especialmente sintomático. La capital del país ha destacado a nivel internacional por su capacidad para integrar la infraestructura de recarga dentro de una política de movilidad sostenible integral y de largo plazo. Esta estrategia abarca desde la electrificación de sistemas de transporte masivo de pasajeros, como el icónico Metrobús, hasta una estrecha coordinación institucional diseñada para agilizar el despliegue de soluciones de carga rápida en puntos clave de la urbe.
El panorama global y el crecimiento de la infraestructura en mercados emergentes
El análisis presentado por C40 Cities e IFC se publica en un momento de inflexión global para la descarbonización del transporte. De acuerdo con datos del informe "Global EV Outlook 2025" de la Agencia Internacional de Energía (IEA), el número de puntos de recarga públicos a nivel mundial se ha duplicado con creces desde el año 2022, superando la histórica marca de los 5 millones de cargadores operativos. De este total, cerca de 1,3 millones de nuevos dispositivos públicos se instalaron únicamente durante el transcurso de 2024, lo que representa una tasa de crecimiento anual sostenida superior al 30% en el último lustro.
A pesar de estas cifras globales tan optimistas, el despliegue de la infraestructura de recarga sigue mostrando una marcada desigualdad geográfica. Mientras que los mercados maduros de Europa, América del Norte y China avanzan con paso firme, las economías emergentes se enfrentan a barreras críticas relacionadas con la asequibilidad de la tecnología, la confiabilidad de las redes de distribución eléctrica y el acceso equitativo a puntos de recarga fuera de los sectores de altos ingresos.
Para el periodo que concluye en 2035, el informe proyecta una necesidad de inversión acumulada de más de 3,800 millones de dólares en infraestructura de recarga pública en cuatro mercados emergentes clave: India, Brasil, México y Colombia. La distribución estimada de este capital se detalla de la siguiente manera:
- India: USD 1,900 millones para el despliegue de aproximadamente 214,000 cargadores públicos.
- Brasil: USD 980 millones para la instalación de cerca de 86,000 cargadores públicos.
- México: USD 760 millones para alcanzar los 40,000 cargadores públicos proyectados.
- Colombia: USD 184 millones para estructurar una red de 19,000 cargadores públicos.
Este notable flujo de capital responde directamente a la explosión de la demanda. En estos cuatro países, las ventas conjuntas de vehículos eléctricos pasaron de unas tímidas 40,000 unidades en 2021 a aproximadamente 1.08 millones en 2025. Este asombroso incremento representa una tasa de crecimiento anual compuesta cercana al 130%, impulsada por una oferta diversificada de modelos, incentivos fiscales y regulatorios, y una reducción progresiva en el costo de las baterías de ion de litio.
La visión de los líderes financieros y climáticos globales
La viabilidad de esta transición depende de la capacidad de los mercados para mitigar el riesgo de inversión. Veronica Nyhan Jones, Gerente Global de Alianzas Climáticas y Experiencia Intersectorial de la Corporación Financiera Internacional (IFC), enfatiza la importancia de la infraestructura de recarga como piedra angular del ecosistema:
"La adopción de vehículos eléctricos está acelerándose rápidamente en los mercados emergentes, pero mantener este impulso dependerá de que la infraestructura de recarga pueda expandirse al mismo ritmo. Ampliar redes de recarga confiables y accesibles es fundamental no solo para generar confianza entre los consumidores, sino también para desbloquear inversión privada y apoyar el crecimiento económico a largo plazo. Este informe demuestra que, con los marcos normativos adecuados, un liderazgo sólido por parte de las ciudades y soluciones de financiación específicas, existen importantes oportunidades potenciales de inversión sobre las cuales las economías emergentes pueden desarrollar la infraestructura necesaria para respaldar la próxima generación de movilidad urbana sostenible y empleo."
Por su parte, Mark Watts, Director Ejecutivo de C40 Cities, resalta el papel proactivo que las administraciones locales están asumiendo para suplir las carencias de las políticas nacionales:
"Las ciudades ya están liderando la transición hacia la movilidad eléctrica al convertir la ambición climática en acciones concretas, desde la electrificación de flotas de transporte público hasta la creación de las condiciones, alianzas y marcos de planificación necesarios para desplegar infraestructura de recarga. Pero si queremos acelerar el transporte limpio a escala global, especialmente en las economías emergentes, también debemos acelerar la inversión. Ampliar el acceso al financiamiento para infraestructura de recarga será esencial para que las ciudades puedan avanzar más rápido, atraer capital privado y ofrecer aire más limpio, menores emisiones y sistemas de movilidad más equitativos para millones de personas."
Las ciudades como catalizadoras del cambio y la inversión privada
Aunque las competencias sobre la regulación del sector eléctrico, la fijación de tarifas de energía y la definición de estándares técnicos de homologación suelen recaer en los gobiernos federales o nacionales, el informe subraya que las administraciones municipales poseen herramientas normativas y territoriales de enorme impacto para destrabar proyectos de infraestructura.
Tras analizar los casos de éxito de Río de Janeiro, Bogotá, la Ciudad de México y Pune, el estudio identifica tres enfoques municipales de alta efectividad para acelerar el despliegue de estaciones de carga:
1. Control del suelo público y del espacio urbano
Los municipios pueden utilizar la planificación urbana y el control sobre la vía pública para facilitar la instalación de cargadores en zonas estratégicas. Esto incluye la concesión de espacios en estacionamientos públicos municipales, parques urbanos, terminales de transferencia modal y zonas de estacionamiento en vía pública mediante licitaciones competitivas que atraigan a operadores de redes de recarga.
2. Electrificación de flotas de transporte público y servicios municipales
Al electrificar las flotas de autobuses urbanos, camiones de recolección de residuos y vehículos de servicios gubernamentales, las ciudades crean una demanda de energía predecible y constante. Este consumo asegurado sirve como garantía financiera para que las empresas de servicios públicos y los desarrolladores privados inviertan en estaciones de recarga de alta potencia, cuyas capacidades excedentes pueden abrirse al público general durante horas de baja demanda operativa de las flotas.
3. Estructuras de gobernanza dedicadas y simplificación administrativa
La creación de ventanillas únicas y comités interinstitucionales dedicados exclusivamente a la electromovilidad permite reducir los tiempos de tramitación de permisos de construcción, conexión a la red eléctrica y licencias ambientales. La burocracia excesiva sigue siendo uno de los principales desincentivos para el capital privado, por lo que la agilización administrativa municipal se traduce directamente en una mejora de la rentabilidad de los proyectos.
Casos de éxito: Modelos replicables en América Latina y Asia
El liderazgo local ya está mostrando resultados tangibles en diversas metrópolis de economías en desarrollo, ofreciendo plantillas de trabajo sumamente valiosas para otras ciudades de la región:
En Río de Janeiro, la administración local ha implementado la iniciativa "Sandbox.Rio", un entorno de pruebas regulatorio que permite a las empresas tecnológicas probar soluciones innovadoras de recarga en espacios públicos bajo condiciones simplificadas. Eduardo Cavaliere, Alcalde de Río de Janeiro, explica la relevancia de este enfoque:
"Las ciudades tienen un papel fundamental en la aceleración de la transición hacia la movilidad eléctrica, especialmente al crear las condiciones que permiten que la innovación y la inversión avancen con mayor rapidez. En Río de Janeiro, iniciativas como Sandbox.Rio y el uso de espacios municipales para proyectos piloto están demostrando cómo los gobiernos locales pueden abrir nuevas oportunidades para el despliegue de infraestructura de recarga. Sin embargo, ampliar esta transición requerirá un mayor acceso al financiamiento y alianzas más sólidas entre gobiernos, empresas de servicios públicos y el sector privado para expandir la infraestructura al ritmo que nuestras ciudades necesitan".
Por su parte, la ciudad de Bogotá se ha consolidado como un referente global en la adquisición de transporte masivo limpio, contando con una de las flotas de autobuses eléctricos más grandes del mundo fuera de China. Carlos Fernando Galán, Alcalde de Bogotá, destaca la sinergia entre el transporte público y la infraestructura de carga:
"La experiencia de Bogotá demuestra que una electrificación ambiciosa del transporte público puede transformar la movilidad urbana al tiempo que genera la demanda necesaria para desplegar infraestructura de recarga a gran escala. Mientras seguimos ampliando una de las mayores flotas de autobuses eléctricos de América Latina, es fundamental movilizar inversiones que permitan desarrollar redes de recarga confiables, accesibles y asequibles. Las ciudades no pueden hacerlo solas. Facilitar el acceso al financiamiento y promover alianzas de largo plazo será clave para acelerar esta transición en las economías emergentes".
En el caso mexicano, la Ciudad de México ha vinculado estrechamente su política ambiental con la modernización de su red de transporte. Héctor Ulises García Nieto, Secretario de Movilidad de la Ciudad de México (SEMOVI), apunta hacia la integración de sistemas como el camino idóneo:
"La movilidad eléctrica no se trata únicamente de vehículos; se trata de construir sistemas urbanos integrados que mejoren la calidad del aire, reduzcan las emisiones y amplíen el acceso a un transporte sostenible. La Ciudad de México ha trabajado para integrar la infraestructura de recarga dentro de una estrategia más amplia de movilidad, incluyendo la electrificación del sistema Metrobús. El siguiente paso es garantizar que las ciudades cuenten con las herramientas financieras y el respaldo de inversión necesarios para ampliar la infraestructura de recarga y construir un futuro urbano más limpio".
Finalmente, la ciudad india de Pune destaca en el continente asiático por haber establecido una célula especializada de movilidad eléctrica dentro de su organigrama municipal. Esta entidad introdujo atractivos incentivos fiscales para los propietarios de predios que instalen cargadores de uso público y ha impulsado con éxito proyectos de infraestructura mediante esquemas de asociación público-privada (APP).
Recomendaciones estratégicas para gobiernos locales y desarrolladores urbanos

A partir de las lecciones extraídas tanto de mercados emergentes como de entornos más maduros —como el Reino Unido y los Países Bajos—, el informe de C40 Cities e IFC recopila una serie de recomendaciones esenciales para los tomadores de decisiones que buscan estructurar proyectos atractivos para el capital privado:
- Integración en los planes de desarrollo urbano: Las estaciones de recarga deben contemplarse desde las etapas de planificación del uso del suelo y los códigos de construcción, exigiendo que los nuevos desarrollos residenciales y comerciales cuenten con la preinstalación eléctrica necesaria.
- Uso estratégico de activos públicos: Facilitar el arrendamiento a largo plazo de terrenos municipales, depósitos de autobuses y espacios subutilizados para la instalación de centros de carga rápida multimodales.
- Estructuración de Asociaciones Público-Privadas (APP): Diseñar modelos de negocio donde el sector público mitigue los riesgos iniciales de baja utilización y el sector privado aporte la tecnología, la operación y el mantenimiento de los cargadores.
- Simplificación y digitalización de trámites: Unificar las solicitudes de permisos de construcción y de conexión eléctrica en plataformas digitales de procesamiento rápido para reducir los costos de desarrollo.
- Fomento de la interoperabilidad: Promover el uso de estándares abiertos de comunicación (como el protocolo OCPP) y sistemas de pago universales para evitar la fragmentación del mercado y garantizar que cualquier usuario pueda cargar en cualquier red sin barreras tecnológicas.
- Coordinación con operadores de red: Colaborar activamente con las empresas distribuidoras de electricidad para identificar nodos de la red con capacidad disponible y planificar los refuerzos de infraestructura necesarios de forma proactiva.
Las lecciones de mercados maduros indican que el financiamiento público en etapas tempranas es vital para reducir los riesgos de los inversionistas pioneros. De igual forma, los modelos de agregación municipal —donde varias ciudades vecinas consolidan sus proyectos de recarga en una sola licitación de gran volumen— ayudan a generar economías de escala de gran atractivo para los fondos de inversión internacionales.
El camino hacia un ecosistema de movilidad resiliente y preparado para el futuro
El reto de la descarbonización urbana va más allá de sustituir motores de combustión por motores eléctricos; implica rediseñar la interacción entre la planificación de las ciudades, la gestión de las redes de energía y la movilidad de las personas. Sarah Dimson-Tararuj, Directora de Proyectos y Programas Estratégicos de The Climate Pledge, concluye con una reflexión sobre la urgencia de establecer puentes multisectoriales:
"Escalar la movilidad eléctrica requiere mucho más que aumentar la adopción de vehículos eléctricos; depende de construir un ecosistema de infraestructura de recarga que haga que la transición sea práctica, confiable y accesible tanto para las comunidades como para las empresas. Este informe destaca el papel fundamental que pueden desempeñar las ciudades para acelerar el despliegue mediante la colaboración, la innovación y la planificación de largo plazo. También refuerza la importancia de movilizar inversiones y alianzas entre distintos sectores para ayudar a las economías emergentes a desarrollar sistemas de transporte más limpios, resilientes y preparados para el futuro".
La oportunidad de inversión de 760 millones de dólares en México no es solo una cifra macroeconómica; representa el catalizador para la creación de miles de empleos verdes de alta especialización, la mejora drástica de la calidad del aire en nuestras ciudades y el fortalecimiento de la seguridad energética del país. Aquellas ciudades y empresas que logren entender estas dinámicas y actúen de manera decidida liderarán el panorama de la sostenibilidad en la próxima década.
Más información: Análisis de Mercado de la Infraestructura Pública de Recarga para Vehículos Eléctricos (VE) en las Ciudades