La tecnología nos da muchas respuestas a diario para optimizar nuestra calidad de vida. De hecho, cada nuevo avance significa una mejora. Sin embargo a veces volver a las fuentes puede significar una mejor solución, y eso es lo que ocurre con la bicicleta como medio de transporte urbano.
Son muchos los países europeos cuyos habitantes nunca han abandonado la costumbre de desplazarse en bicicleta. Así, sus ciudades están perfectamente adaptadas a ellas, tal como Holanda y los países nórdicos. Sus ordenadas ciudades con bajos niveles de contaminación y gran calidad de vida, mucho le deben a que sus residentes tienen al desplazamiento en dos ruedas como lo más normal del mundo. Es que las ventajas de la bicicleta como medio de transporte en entornos urbano son muchas. Por ello son cada vez más las metrópolis del mundo que se están readaptando a ellas y estimulando su uso.
Aún en ciudades latinoamericanas como las nuestras, es posible ver cada vez más comodidades para el ciclista, como sendas exclusivas, circuitos ciclistas y otras facilidades. Claro que para comenzar a adoptar la bicicleta como transporte es necesario contar con una buena, que nos garantice confort y especialmente seguridad.
Muchas ventajas para la bicicleta
La bicicleta es antes que nada un medio de transporte limpio. No genera ningún tipo de contaminación – más allá de alguna huella de carbono durante su fabricación, aunque mínima comparada con cualquier otro vehículo. Una vez que la usamos, su emisión a la atmósfera es cero. Claro, se tracciona simplemente con nuestro esfuerzo – salvo algunas versiones eléctricas que nos dan una pequeña ayuda para algunos tramos, pero aún así, muy ecológicas.
Asimismo, es una forma de desplazarse silenciosa, lo que nos evita las molestas bocinas y motores de los coches, que generan además contaminación sonora.
Una alternativa económica
Es desde luego, una alternativa muy económica para trasladarse, tanto para el usuario como para los gobiernos. La bicicleta tiene un único costo cuando la compramos. El que es infinitamente menor al de cualquier vehículo y fácilmente equiparable al uso de transporte urbano unos cuantos meses. Su mantenimiento es sencillo y barato. Además no le generan al estado la misma inversión en el sostenimiento de calles debido al deterioro que van generando los coches. Ni los altos costos que implica extender y solventar la infraestructura del transporte público en cualquiera de sus formas. Todos ahorramos muchísimo dinero con la bici. Nosotros, al movernos. El Estado, al no tener que cubrir gastos para que podamos utilizar otros medios.
Otra ventaja para la comunidad es que la bicicleta no tiene la misma capacidad para producir atascos de tránsito en horas pico que los autos. Es muy difícil que la misma cantidad de personas desplazándose en bicicleta obstaculicen una calle o avenida – por no mencionar la gran ventaja de los ciclistas para sortear este contratiempo con respecto a los automovilistas. Esto hace que las zonas más concurridas de las ciudades en horarios pico no se congestionen de la misma forma, y así el tránsito es más ordenado.
También es más fácil estacionar bicicletas con respecto a autos, puesto que dejar el coche termina siendo un dolor de cabeza para el conductor. Como también para las municipalidades, alcaldías o ayuntamientos, que deben buscar la manera de generar esos espacios para abastecer la demanda de los usuarios en las zonas neurálgicas de la ciudad.
La salud también se ve beneficiada
Finalmente, la bicicleta es una gran ventaja para la salud. Incluso aquellas personas sedentarias o con poco tiempo para hacer actividad física pueden encontrar que al ir y volver a su trabajo de esta manera, ya están cumpliendo con su cuota mínima necesaria de movimiento, reduciendo drásticamente su riesgo cardiovascular, su estrés - pues andar en bici es mucho menos tensionante que manejar un coche –, previniendo o combatiendo el sobrepeso y aumentando su capacidad cardiopulmonar.
Con todo ello, realmente vale la pena considerar pasarse a la bicicleta a la hora de resolver nuestros desplazamientos cotidianos.