Prometeo, sabemos, es un mito. Pero el calentamiento global es una realidad. Sin embargo ambos existen. Al paso de los siglos el consumo del fuego que robó Prometeo causó el calentamiento de la Tierra. Los polos se descongelan y el desierto crece. ¿Cómo enfrentar el drama de la humanidad? ¿Cómo preservar el fuego y evitar el calentamiento?
¿ Cómo lograr una revolución energética ?
Se necesita encontrar alternativas a su uso. Como es el manejo de biocombustibles. Y Michoacán en el rescate del mito, contribuye al salvamento de la existencia humana. Una revolución energética podría decirse.
La prueba suprema en ese orden de valores ha sido la inauguración, 27 de septiembre, de la primera planta industrial de biodiesel, echada a andar en el país, que funciona en Michoacán. Sus instalaciones se ubican en el Parque Industrial de la Pequeña y Mediana empresa del puerto de Lázaro Cárdenas.
En la inauguración de la planta industrial, el gobernador de Michoacán, Lázaro Cárdenas Batel, destacó aspectos de importancia: Michoacán se lanza a la vanguardia en la preservación del medio ambiente, tomando conciencia también de la falta de aprovechamiento de su capacidad óptima en su manejo cabal y racional. Como ocurre con el enorme potencial que reviste el campo agrícola. Así, lugares sin opciones productivas en el estado encontrarán un mejor aprovechamiento y a través de la producción de los insumos para esta industria se contribuye al desarrollo regional y sectorial en México, país de grandes desequilibrios, sentenció el gobernador.
Este proyecto fue incubado e impulsado por la Coordinación de Relaciones Interinstitucionales del gobierno de Michoacán, cuya responsabilidad corresponde al ingeniero Rubén Lazos Valencia.
Se inicia, esta vez, una marcha a favor de la diversidad en la producción de energéticos en el país. Una revolución energética.
Su trascendencia es singular por los efectos de sustitución en el consumo de energéticos de origen fósil como el carbón, gas y el petróleo por un menú de fuentes de energía más variados como sería este caso y otros como la fuerza eólica, solar, geotérmica, entre otras. Los derivados de la energía fósil son recursos no renovables, por lo tanto son recursos que en algún momento llegarán a su fin al agotarse.
Por otra parte, las actuales condiciones del mercado global y la geopolítica disponen que los recursos del petróleo sean sujetos de disputa comercial, bajo un manto de hiperexplotación de sus precios dando lugar a una veloz carrera especulativa y un atroz galope hacia la conflagración mundial.
Michoacán, por su ubicación territorial en la cuenca del Pacífico, carece de yacimientos petroleros, como ocurre con la región del Golfo de México. Sin embargo posee un potencial de otras fuentes como ocurre en el potencial de los hervores y los azufres. Estos recursos son potenciales hasta que los avances tecnológicos y la capacidad financiera del mercado los vuelva accesibles y rentables.
De tal suerte que el inicio de la producción de biocombustiles es un respiro que permite abrir los alientos para encontrar otras fuentes de energía que permitan una seguridad energética del futuro. Ese futuro sin confrontaciones ni guerras a la par de favorecer un acceso al bienestar de millones de seres humanos excluidos de los beneficios del desarrollo. Una auténtica revolución energética.
Los biocombustibles en el desarrollo sustentable para una revolución energética
El biodiesel es un combustible similar al diesel, pero no se origina del petróleo, sino de las semillas, como este caso de higuerilla de jatropo. Una de sus ventajas es que no provoca emisiones contaminantes como la combustión de origen fósil como el petróleo, el carbón, el diesel y el gas natural.
El director de Propalma, Jorge Terrones López, manifestó que se producirá biodiesel por vez primera a escala industrial, "resulta de vital importancia generar y difundir una nueva cultural de uso de elementos de energía renovable, como son los bioenergéticos".
La producción dispone en su etapa de arranque de cuatro mil toneladas anuales de molienda y extracción de los aceites vegetales utilizados para la producción de biocombustibles, lo que servirá para producir nueve millones de litros al año, utilizando la capacidad plena de la planta. Mejorar las expectativas de bienestar de la población mundial por medio de ampliar las fuentes de energía es abrir un mundo de esperanza. Su significado es múltiple en los campos del llamado desarrollo sustentable. Lo que significa que se suprimen los efectos colaterales de daño ecológico por los contaminantes que se desprenden de su producción, distribución y consumo.
Se reduce así la masa de desechos que impactan en el efecto invernadero y contribuyen decisivamente en el calentamiento global. Es de subrayar su contribución a frenar y someter el calentamiento global que amenaza el equilibrio ecológico del planeta, en especial el descongelamiento de los cascos polares. Se trata, pues, de una contribución a la lucha de la preservación de la vida natural de la tierra.
Además de los factores alentadores en las materias de seguridad planetaria, bienestar global, y diseño de políticas de preservación de la existencia, debe añadirse que el surgimiento de la explotación de los biocombustibles en base al aprovechamiento de fuentes de oleaginosas, como es el caso de la explotación de la higuerilla, se contribuye también a evitar que el mercado de la producción de alimentos y bebidas para el consumo humano, como el maíz y la caña de azúcar, se vea sometido por la especulación comercial. Se evita así una lucha entre los energéticos y los alimentos que llevaría a la falsa salida de una seguridad energética por una inseguridad en la ingesta alimentaria humana.
La obra humana que siempre es perfectible y superable, hace pie en la tarea emprendida por el General Lázaro Cárdenas del Río, en su propia tierra, se renuevan las esperanzas que comenzaron a brillar en el acto de expropiación petrolera: hacer de México un país con capacidad energética propia que sirva para su desarrollo y bienestar.
Propalma va en el camino del General. Producir una revolución energética.
Fuente: Cambio de Michoacán (www.cambiodemichoacan.com.mx)