El primer autobús a hidrógeno de Latinoamérica ya circula por las calles de San Pablo. Energías limpias, biocombustibles
Un autobús a hidrógeno desarrollado y fabricado en Brasil fue presentado en San Pablo, la ciudad más poblada del país, como el primer autobús de Latinoamérica movido por hidrógeno, el cual no emite gases contaminantes a la atmósfera.
El autobús fue desarrollado por investigadores de la Empresa Metropolitana de Transportes Urbanos (EMTU), vinculada al gobierno regional de Sao Paulo, informó en su site la Fundación de Apoyo a la Investigación en el Estado de Sao Paulo (Fapesp).
El proyecto cuenta con el apoyo financiero del Fondo Global para el Medio Ambiente (GEF) del Banco Mundial.
Se trata de una iniciativa para experimentar un combustible que no emite gases contaminantes. Por el contrario el autobús movido a hidrógeno lanza al ambiente apenas vapor de agua, con lo que contribuye a humedecer el aire.
La tecnología, señalada como una de las principales alternativas para los combustibles fósiles, es inédita en Brasil, ya que otros países ya experimentan vehículos con hidrógeno hace algún tiempo.
"Hicimos asociaciones en Brasil y en el exterior para montar el autobús y transferir la tecnología. Inicialmente la idea era comprar el autobús ya hecho en Europa, pero finalmente optamos por desarrollar un modelo propio", explica Carlos Zundt, gerente de planificación de la EMTU.
"No podíamos importar un modelo extranjero si tenemos en cuenta que Brasil es el mayor productor mundial de autobuses (44.111 fabricados el año pasado)", agrega Zundt.
Según el funcionario, el objetivo es desarrollar en Brasil la tecnología del uso de hidrógeno como combustible para poder preparar a las empresas del país para ese futuro mercado.
Hasta ahora todos los proyectos para adoptar el combustible en el transporte público urbano son experimentales y ninguno ha sido planteado como comercial.
El proyecto brasileño, puesto en marcha en 2004, reúne un consorcio internacional de empresas fabricantes.
Al igual que los modelos de otros países, el brasileño se basa en una célula a combustible que transforma el hidrógeno en electricidad y permite mover el autobús por intermedio de dos motores eléctricos.
Cada célula genera 69 kilovatios de potencia máxima, el equivalente a 91 caballos de fuerza.
Brasil ya cuenta con tres empresas (Electrocell, Unitech y NovoCell) que desarrollan células a combustible para generadores de energía eléctrica estacionarios.
Para el modelo nacional fue utilizada una carrocería del fabricante brasileño Marcopolo y la adaptación de la tecnología a hidrógeno fue hecha por la también brasileña Tuttotransporti, que es especializada en la producción de chasis para vehículos especiales.
"La Tuttotransporti fue la empresa brasileña que más se benefició porque fueron sus ingenieros los que adquirieron el conocimiento de la adaptación, montaje e integración de los sistemas" , según Zundt.
El modelo brasileño, a diferencia de los otros, es un vehículo híbrido debido a que puede acumular energía en baterías especiales, también capaces de poner en marcha los motores eléctricos.
"La célula envía energía de forma constante. Cuando el autobús estáparado, la energía no utilizada es acumulada en las baterías, con las que es posible rodar por 50 kilómetros", agrega.
El autobús brasileño fue concluido en julio del año pasado, desde cuando viene siendo experimentado pero no en circuitos comerciales y ya ha rodado 2.200 kilómetros.
El Proyecto Autobús Brasileño a Hidrógeno, que prevé la producción de otros tres autobuses, ha tenido hasta ahora un costo de unos 20 millones de dólares.
El primer autobús a hidrógeno de Latinoamérica ya circula por las calles de San Pablo. Energías limpias, biocombustibles
Fuente: Xinhuanet (www.spanish.xinhuanet.com)