Se podría generar energía desde la Luna. Especialistas estudian nuevas formas de producir energía más limpia



Generar energía limpia desde la luna

Se podría generar energía desde la Luna. Especialistas estudian nuevas formas de producir energía más limpia. Energías alternativas, investigación e innovación

Por curiosa que parezca la noción, científicos y especialistas se encuentran, en estos momentos, trabajando en la cuestión. De hecho, la empresa japonesa Shimizu Corporation ha propuesto recientemente la construcción de una “correa solar” alrededor de la Luna. A su vez, desde la Universidad Politécnica de Cataluña se está estudiando la posibilidad de aprovechar la radiación solar diurna en el satélite mediante un sistema alternativo al transporte de baterías pesadas o de energía nuclear. Ideas revolucionarias que merecen consideración. Conozcamos un poco más sobre las mismas.

Paneles Solares alrededor de la Luna

En la carrera por la energía no existe propuesta ridícula o malas ideas, todo se encuentra en la mesa para ser estudiado y apropiadamente considerado. Así es cómo la Shimizu Corporation planteó su «concepto de generación de energía solar-lunar» mediante la creación de un cinturón gigante de paneles solares alrededor del ecuador de la Luna. La razón es sencilla: el ecuador lunar está constantemente expuesto al sol, lo que la hace una fuente inagotable del recurso y una idea atractiva.

Al respecto, la compañía expresó que ésta sería una fuente “virtualmente inagotable, no contaminante”, en la cual pueden comenzar a trabajar desde el año 2035. Casi de película, ¿cierto? Aunque aún no ha establecido parámetros respecto del presupuesto estimativo o cualquier tipo de costes, la Shimizu Corporation planea enviar la electricidad generada en forma de microondas y láser de potencia para su transmisión a la Tierra.

En cuanto a la investigación España / Estados Unidos, los científicos aseguran que es posible aprovechar los rayos solares durante el día mediante su almacenamiento y, durante la noche, convertirlo en una gran masa térmica mediante un sistema de modificación del suelo lunar. La idea nace del contraste térmico que experimenta el satélite diariamente, con temperaturas cercanas a los 100ºC durante el día que descienden hacia unos estrepitosos -150ºC. De esta manera, el calor enfocado provocaría la evaporación del líquido contenido en los tubos de aluminio, generando aumentos de temperatura que se transferirían a un motor Stirling para la producción de la electricidad.

¿Qué opina la NASA?

La NASA ha estudiado el caso de generación de energía desde la Luna. Si bien reconoce como primera opción el helio, ha desarrollado su opinión fundada sobre la posible instalación de paneles solares. Está todo detallado en un informe de 1989, donde la NASA llegó a la conclusión de que, para las necesidades de energía del próximo siglo, debemos tener en cuenta dos alternativas permitidas por un puesto lunar: la energía solar recogida en la superficie lunar y vigas a la Tierra a través de microondas, y el regreso a la Tierra de un isótopo ligero del helio, He-3.

La NASA admite que recoger la energía solar en la superficie lunar e irradiarla hacia colectores en Tierra requiere de una gran capacidad en cuanto a instalaciones (cuyos estudios demuestran que es poco factible contar con todos los materiales necesarios). En esta propuesta, grandes conjuntos de células solares se fabrican y se emplazaron en la Luna. La energía que se recoge se convertiría en microondas y se transmite a la Tierra usando antenas de grandes dimensiones, que también se produce en la Luna a partir de materiales indígenas (o “lunares”, si se quiere). Al respecto, la NASA recuerda que los productos requeridos incluyen células solares, cables, reflectores de microondas y de metal, vidrio o estructuras de soporte de cerámica.

Si bien la NASA concluye que es un método poco probable debido a su dificultad en la aplicación, también recuerda que los beneficios para el medio ambiente de la Tierra solo hacen que valga la pena explorar estas tecnologías. Recordando, así mismo, que cambios tecnológicos similares en el pasado, como ha sido el paso de la leña o el carbón para el uso de productos derivados del petróleo, tomaron décadas para evolucionar; dejando abierta la posibilidad.

Parece que este satélite que nos ha deslumbrado (y alumbrado) por siglos no sólo será depositario de eternos sonetos y canciones de amor, hoy día podría ser una de las respuestas a la crisis energética global. Esperemos que estas ideas triunfen y que muchas más innovadoras estén en camino.

Por: Natán Gasparotti


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