Niños y adultos se la juegan por colegios más sustentables



Niños y adultos se la juegan por colegios más sustentables. Ecología, medio ambiente

Chile, Santiago – Huertos, paneles solares y tratamiento de aguas son algunas de las iniciativas que están implementando los colegios en materia ecológica. Todo, acompañado de una construcción a escala humana y en armonía con el entorno.

Isabella Klapp está en tercero medio. Después de cada clase de Educación Física, parte corriendo a los camarines para una buena ducha con agua tibia. Agua, eso sí, calentada con energía solar que viene de los 18 paneles instalados en el techo de su propio gimnasio.

Isabella es una de las tantas estudiantes del Colegio Alemán de Santiago que disfrutan y se la juegan con el proyecto «Sistema Solar Térmico Schüco», que los propios alumnos, en conjunto con profesores y una empresa privada, están implementando hace algún tiempo.

La profesora Marlen Thiermann, coordinadora del grupo ecológico del Colegio Alemán, explica que hoy, además de los paneles, tienen toda una cultura en que los alumnos separan la basura, cuidan la electricidad, mantienen huertos orgánicos, reciclan celulares y organizan acciones culturales en pro del medio ambiente.

«Esto ha generado un clima y un aprendizaje de los alumnos dentro y fuera del colegio, y en el que también se han involucrado los apoderados», dice. En un año evitaron que se emanaran seis toneladas de CO{-2} al aire y se ahorraran unos 2.500 m{+3} de gas.

«Yo veo esto como una educación a cada alumno no sólo en matemáticas o los ramos típicos, sino en cómo cuidar y respetar el medio ambiente todos los días. Antes no teníamos esa conciencia y las salas estaban sucias y nadie cuidaba nada, pero hoy eso ha cambiado y llevamos ese conocimiento a la casa», dice Nicolás Ganter, de 8.o básico.

Luz del sol

El caso del Colegio Alemán y el entusiasmo de sus alumnos fueron mostrados en el «Seminario Internacional de Desarrollo Sustentable de Espacios Educativos», organizado por el Ministerio de Educación, la Unesco y el Colegio de Arquitectos en el contexto del calentamiento global y la crisis mundial de energía y agua.

Jadille Baza, jefa del Departamento de Inversiones, división de Planificación y Presupuesto del Ministerio de Educación, explica que la arquitectura y el diseño sustentable de los colegios son fundamentales para promover un buen ambiente de aprendizaje. En palabras simples: en un mejor lugar se aprende mejor y con más ganas. Por eso, apuestan por colegios que desde sus inicios aprovechen bien las condiciones naturales de soleamiento, aislamiento y acústica.

«No es lo mismo construir un colegio en el norte o en el sur, en la cordillera o en la costa. Debemos hacer un análisis previo al diseño que haga que ese espacio sea sustentable», dice.

Paola Molina, directora de la comisión Ecoarq del Comité de Tecnología del Colegio de Arquitectos, acota que el tema de la eficiencia energética -tan de moda por estos días en el país- debe ser pensado siempre desde la sustentabilidad.

«Y ahí no sólo entran en juego los estudios solares previos y de condiciones climáticas para hacer colegios con mejor iluminación, acústica y espacios de esparcimiento, sino que también el hecho de que las acciones de los alumnos sean sustentables y que, por ejemplo, tengan una real conciencia de ahorro energético y de agua», dice.

Es que el rol de la comunidad educativa es fundamental para que una construcción sustentable tenga sentido.

«Cuando tú estás en un ambiente que tiene estos criterios desde su arquitectura, los niños están aprendiendo constantemente. El mismo edificio te enseña que las energías son escasas, que hay que cuidar el agua, etc.», dice Molina.

Alumnos jugados

La idea es que una arquitectura escolar sustentable esté en sintonía con lo que aprenden los niños día a día. Es lo que están impulsando desde la Comisión Nacional de Medio Ambiente (Conama), a través de las Certificaciones Escolares Ambientales.

Roberto González, coordinador de Educación Ambiental de Conama Central, explica que tienen una estrategia para insertar en las mallas curriculares los temas ambientales de relevancia nacional, como tratamiento de residuos, agua y energía.

Un caso digno de ejemplo es el del Liceo Confederación Suiza, de Santiago, donde se instaló un software que mide los flujos de agua y energía del colegio, de modo de saber dónde se producen los principales gastos y a partir de eso generar un plan de trabajo para hacerlos más eficientes. Además, tienen un huerto y un filtro de aguas grises que permite reciclar el agua y usarla para regar las áreas verdes.

Lo interesante es que en las clases de matemáticas, de artes y hasta de inglés se trabaja con estos conceptos medioambientales desde el currículum.

Para Roberto González, éste es un ejemplo claro de cómo se puede llevar la realidad ambiental a los colegios, de acuerdo con el contexto en donde están insertos.

Ahorro e inversiones

El hacer un colegio sustentable no es necesariamente más caro. Jadille Baza cuenta que en un liceo en Conchalí se instalaron paneles solares y gracias a eso hoy los niños se duchan con agua caliente, cosa que muchas veces no podían hacer en sus propias casas.

«Ese proyecto nació como una demanda desde los propios estudiantes», dice, y agrega que si bien la inversión inicial es un poco más alta, después el ahorro en gastos de mantención y operación puede llegar a un 70%.

Niños y adultos se la juegan por colegios más sustentables. Ecología, medio ambiente

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Fuente: El Mercurio (www.elmercurio.com)


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