Cocinas y hornos solares, dos formas diferentes de cocinar con el sol



Cocina solar de concentración para cocinar con el sol

Cocinas y hornos solares, dos formas diferentes de cocinar con el sol. Energía solar, ahorro energético

Las cocinas solares son cada vez más populares. No tan solo puede fabricarlas uno mismo, sino que se las fabrica industrialmente con los mejores materiales y con determinadas características que las hacen fáciles de transportar y guardar. Además de esas ventajas, lo principal es el ahorro en energía convencional y la buenísima calidad de las comidas.

Como ocurre con todo tipo de cocina, la cocina solar cocina alimentos pero difiere en que su fuente de energía es la radiación solar. Existen dos tipos de cocinas solares: las cocinas solares de acumulación, que consisten en espacios aislados térmicamente que capturan y almacenan la energía del sol, esto inicia un efecto invernadero cuya temperatura se aprovecha para la cocción.

Generalmente se los conoce como horno solar o de caja, y en estos la luz atraviesa un cristal, además de poder aumentarse la superficie captadora mediante el uso de paneles reflectores. Y si bien estos tienen menor potencia  que las cocinas parabólicas, son capaces de almacenar de modo más eficiente el calor si el sol se cubriera momentáneamente o se nublara el cielo. La cocción en este caso es lenta y pausada por lo que no hay peligro de que se quemen los alimentos.

Por su parte las cocinas solares de concentración, concentran los rayos solares en una zona pequeña llamada foco (en la cual se ubica la comida cruda). Como su funcionamiento se fundamenta en las propiedades ópticas de las superficies parabólicas, el alto índice de reflexión proporciona elevadas temperaturas.

Las cocinas solares de este tipo se elaboran con estructuras de forma parabólica como por ejemplo, del tipo de antenas de televisión por satélite; en caso de no conseguirse deberá fabricarse la estructura con metal maleable y resistente. Luego se forra con material refractante la base, para que en él se refleje la luz solar, concentrándose en el punto focal (generalmente a unos 50 cm del centro). Allí mismo es en donde se debe emplazar algún tipo de soporte que sostenga la olla o recipiente de cocina para que logre recibir la importante cantidad de calor. Con este modelo la cocción es mucho más rápida, así es que exige de mayor atención por parte del cocinero durante el proceso.

Estas son las dos opciones para cocinar con energía solar. Se pueden fabricar en casa o comprar en tiendas para el hogar o de camping. La idea es animarse y acostumbrarse a valerse de las energías alternativas, dejar de lado los gastos innecesarios y adquirir hábitos más saludables en todos los aspectos de la vida, incluyendo al ambiente.


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