Un mapa satelital que brilla en zonas de contaminación por dióxido de nitrógeno

No se trata de luces de ciudades.



Un mapa satelital que brilla en zonas de contaminación por dióxido de nitrógeno
Un mapa satelital que brilla en zonas de contaminación por dióxido de nitrógeno

Pistas de calor perfilan un mapa de asentamientos humanos e industrias en un gráfico inquietante. Fue publicado por la startup de análisis de datos Descartes Labs.

Manchas e hilos de plata representan emisiones de dióxido de nitrógeno.

Un gas producido por la combustión que contribuye a la lluvia ácida, la neblina y los problemas pulmonares. Si bien hay fuentes naturales de dióxido de nitrógeno, las personas son los principales emisores. Esto lo afirma la Agencia de Protección Ambiental.

Automóviles, camiones, centrales eléctricas, fábricas e incluso cortadoras de césped y equipos de construcción que queman combustible pueden bombear dióxido de nitrógeno a la atmósfera. Los incendios forestales y la quema agrícola también pueden hacerlo.

“Estás mirando un mapa que muestra dónde se están quemando las cosas”.

Afirma Laura Mazzaro, una científica atmosférica e ingeniera ambiental en Descartes.

Los datos provienen del satélite Sentinel 5P, lanzado en octubre de 2017 para realizar control de la atmósfera.

Es parte de una familia de satélites lanzados por la Agencia Espacial Europea que están diseñados para observar nuestro planeta. Otros satélites de la serie observan cosas como la vegetación, temperatura e incluso si hay grietas en el hielo antártico.

Este mapa en particular es una versión de una serie de imágenes que Descartes Labs lanzó a principios de febrero, reportadas por primera vez por Axios. Para hacerlo, los investigadores de Descartes crearon un compuesto a partir de imágenes individuales que el satélite Sentinel-5P capturó durante agosto y septiembre de 2018. Según Tim Wallace, líder en diseño gráfico de Descartes.

“Se filtraron y descartaron los días nublados y las imágenes de baja calidad. Se consiguió generar un mapa de la cantidad promedio de dióxido de nitrógeno en la parte más baja de la atmósfera de la Tierra en un día cualquiera durante esos dos meses”.

Dice Wallace.

El dióxido de nitrógeno no sobrevive lo suficiente en la atmósfera para viajar lejos de donde se produce. Por lo tanto, es de esperar que las emisiones de dióxido de nitrógeno se concentren en las ciudades, donde más personas conducen automóviles. Pero también hay algunas fuentes inesperadas, dice Wallace. “Hay pistas de barcos y ciudades industriales en medio de la nada”, explica.

Combinados con el dióxido de nitrógeno que brilla sobre las ciudades, esos rastros a lo largo de las partes oscuras del mapa ofrecen una imagen clara de las formas en que los humanos contaminamos el aire que respiramos, casi en todas partes.


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