Educación ambiental, cada vez más necesaria



La educación ambiental es un proceso permanente e interdisciplinario destinado a la formación de la ciudadanía en valores, conceptos, actitudes y habilidades necesarias para una convivencia armónica entre los seres humanos,  su cultura y el medio ambiente físico.

Puede estar destinado  a cada individuo, a las familias, comunidades, sociedades y al Estado en general, de esta manera de lo particular a lo global se estará contribuyendo con el desarrollo sostenible del mundo entero. Debe ser entendido como un proceso educativo, en sus diversos niveles, a través de la transmisión de conocimientos y de la enseñanza de conceptos de protección ambiental, a  la comprensión y toma de conciencia de los diferentes problemas ambientales con la integración de valores, hábitos y conductas que tiendan a prevenirlos o resolverlos.

La educación ecológica o ambiental no es un campo de estudio como la biología, la química, la ecología o la física, se trata de un proceso. Por lo tanto no puede ser enseñada como una teoría, sí se pueden enseñar conceptos de EA (educación ambiental). En realidad podría denominarse educación para el desarrollo sostenible, ya que hacia ello se dirigen todos los esfuerzos en dicho ámbito.

La educación ambiental incluye un esfuerzo planificado para comunicar información o suministrar datos, basándose en los más recientes y válidos datos científicos, y diseñado para apoyar el desarrollo de actitudes, opiniones y creencias que minimicen lo más posible la degradación  del paisaje original, las características geológicas, la contaminación del aire, agua o suelo y las amenazas a la supervivencia de otras especies de plantas y animales.

En pocas palabras, la EA es educación sobre cómo continuar el desarrollo, al mismo tiempo que se protege,  preserva y conservan los sistemas de soporte vital del planeta. Existen diferentes niveles de educación ambiental:

  1. Fundamentos ecológicos: en una primera etapa se incluyen conocimientos básicos sobre ecología, sobre los sistemas de la Tierra, geología, meteorología, geografía física, botánica, biología, etc. A partir de estos conocimientos se pueden aprender las reglas del sistema en el que vivimos.
  2. Concientización conceptual: acerca de cómo las acciones individuales y de grupos pueden influenciar la relación entre la calidad de vida y las condiciones ambientales. Se debe comprender cómo las acciones humanas afectan las reglas y cómo el conocimiento de estas reglas puede ayudar a guiar y reeducar las conductas humanas.
  3. La investigación y evaluación de problemas: siempre es necesario revisar los conocimientos y creencias sobre lo que consideramos ambiental. Existen entre la población dudas respecto a lo que es verdaderamente sustentable y lo que no, o cuáles son las medidas más adecuadas. Solo se pueden conocer las respuestas luego de considerar muchas fuentes de información.
  4. La capacidad de acción: dotar al alumno de habilidades esenciales para la solución de problemas ambientales presentes y la prevención de problemas futuros. La EA colabora para que, quienes reciban este tipo de conocimiento comprendan que los problemas ambientales no son responsabilidad de un solo individuo sino del conjunto de la sociedad; por lo tanto la solución a los problemas tal vez deba ser por parte de cada individuo actuando colectivamente.

La educación ambiental trata fundamentalmente sobre oportunidades. Pero la acción educativa por sí sola, evidentemente, no es suficiente para responder al reto ambiental. Según la UNESCO “para contribuir con eficacia a mejorar el medio ambiente, la acción de la educación debe vincularse con la legislación, las políticas, las medidas de control y las decisiones que los gobiernos adopten en relación al medio ambiente humano.”


Acerca de Eliana Marquez 30 Articles
Soy comunicadora social, redactora, community manager, profesora de lengua y madre de dos niños. Resido en Córdoba, Argentina.

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