Turberas: que son y cuál es su relevancia en la lucha contra el cambio climático



Las turberas y su importancia en la mitigación del cambio climático

Las turberas se clasifican dentro de los humedales, y de modo general podría decirse que resulta de la acumulación de turba, y su constante formación gracias a la presencia de los vegetales que las constituyen. Ellas consisten en depósitos de materia orgánica en diferentes estados de degradación anaeróbica (en ausencia de oxígeno). Generalmente dichos depósitos se forman en depresiones de terreno o sobre sustratos de roca oligotróficos, donde se acumula agua o llega constante y progresivamente debido a un régimen pluvial permanente.

El estrato más superficial de las turberas, forma una capa de intensa actividad biológica de la cual forman parte la hidrófita predominante Sphagnum sp, (de gran poder de retención hídrica) junto con otros vegetales. Este sector tiene la cualidad de absorber iones básicos y de liberar los hidronios, aumentando el ph del medio. Si a esto se le suma la baja disponibilidad de oxígeno, se logra un ambiente mortal para muchos organismos, entre ellos los descomponedores, por lo cual la masa vegetal sin vida queda acumulada en la base de la turbera (zona sumergida).

Desde épocas prehistóricas las turberas fueron, en primer lugar, aprovechadas como combustibles, materiales para edificar viviendas, y hasta en destilerías de whisky. Más avanzado el tiempo, en algunos sitios se drenaron y modificaron completamente para producir ganado, y cultivos diversos (mayormente con resultados negativos). Ya en la actualidad, se intenta controlar sus explotaciones desmedidas como sustrato para invernáculos, jardinería, y su drenaje y transformación para la explotación agrícola ganadera intensiva.

Lo importante a tener en cuenta, es que las turberas son grandes “almacenes de carbono” y su uso sustentable y correcto manejo, deberían ser prioridad para la mitigación del cambio climático, entre otras cosas. La degradación de estos ecosistemas, causa emisiones de carbono, por lo que investigadores y científicos del área discuten en considerarlas o no como fuentes importantes de emisiones de gases de efecto invernadero. Esto sería a causa de una mala gestión de los cultivos y tratamientos de efluentes, o por su descuido y degradación.

Lo que hay que reconocer para así proponer un correcto uso y manejo de este recurso natural, potencial fuente de energías alternativas, es la importancia de las turberas a nivel ecosistémico: lo que significa que beneficia al planeta y a los hombres que lo habitan como regularizadoras del ciclo hidrológico, conservando una biodiversidad única asociada al tipo de ambiente, almacenando carbono, y siendo fuente de productos comercializables, desde el Sphagnum vivo hasta la turba misma utilizados en horticultura como fijador de nutrientes, su aplicación como aislante térmico, como piso orgánico en construcciones verdes, como combustible fósil y como filtros.

Las turberas tienen un potencial aun no explotado ni manejado de manera sustentable, son un diamante en bruto que corre el riesgo de desaparecer debido a los intereses desmedidos y egoístas de quienes manejan la información respecto a sus potencialidades e importancia de mala manera. Aún queda mucho por aprender e información por compartir respecto a este tipo de humedal tan único y subestimado por algunos.


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