La Tierra necesita una nueva economía que valore los bienes naturales



La Tierra necesita una nueva economía que valore los bienes naturales. Medio ambiente, biodiversidad

La Tierra necesita una ‘nueva economía’ que otorgue un valor cifrable a los bienes naturales y posibilite que la protección del Medio Ambiente arroje más beneficios que su destrucción.

Esa es la principal conclusión a la que llega un estudio elaborado por encargo de la Comisión Europea (CE) y el ministerio alemán de Medio Ambiente presentado hoy en Bonn durante la conferencia de la ONU sobre Biodiversidad.

El informe titulado ‘The economics of ecosystems and Biodiversity’ (La economía de los ecosistemas y la biodiversidad) elaborado por el economista del Deutsche Bank en Londres Pavan Sukhdev ha realizado un cálculo del valor potencial de distintos bienes naturales y los costes que acarrea su destrucción.

La idea es conseguir que en el futuro merezca económicamente más la pena invertir en la naturaleza que destruirla.

‘El objetivo debe ser que la protección de la naturaleza arroje por lo menos unos beneficios en euros superiores a su explotación’, afirmó el ministro alemán de Medio Ambiente, Sigmar Gabriel, al presentar el informe junto a su autor y el comisario europeo de Medio Ambiente, Stavros Dimas, y el director ejecutivo del programa medioambiental de la ONU, Achim Steiner.

El informe llega a la conclusión de que el ritmo actual de destrucción de los bosques acarreará en 2050 una pérdida del 6 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) mundial, retroceso que se derivará de la pérdida de funciones realizadas por los bosques como el control de riadas o el suministro de agua potable.

A juicio de Steiner, el mundo tiene que ‘inventar una nueva economía’ que introduzca también el instrumento de la inversión en bienes naturales públicos.

Uno de los patrones en los que podría basarse este modelo económico podría ser el mercado de emisiones de dióxido de carbono ya existente.

En esta bolsa las industrias que emiten más del tope que se le fija pueden compensar sus excedentes de polución comprando acciones de CO2, vendidas previamente por países con bajas emisiones y grandes espacios naturales.

Sukhdev explicó que el valor monetario de las áreas protegidas del planeta, calculado a partir de los servicios que prestan, oscila entre los 4,5 y los 5,1 billones de dólares.

A su juicio, los ‘vencedores’ de la próxima revolución industrial serán quienes adviertan a tiempo el valor de estos bienes invirtiendo en eco-tecnología y nuevas energías.

El informe revela que, de mantener el ritmo actual de destrucción de la biodiversidad, en 2050 habrá desaparecido el 11 por ciento de los espacios naturales que existían en 2000 y, en 2030 se habrá destruido el 60 por ciento de los arrecifes de coral.

Al mismo tiempo, incluye una serie de ejemplos positivos de países que han sido precursores a la hora de dar un valor económico a sus reservas.

Así, por ejemplo, se cita el caso de Costa Rica que ha elaborado un sistema de pagos por los servicios que prestan los ecosistemas, en el que desde 1997 invirtió 200 millones de dólares para proteger 460.000 hectáreas de bosques y plantaciones forestales.

El programa logró atraer el interés de toda una serie de asociaciones nacionales e internacionales, de forma que, según el informe, se ha logrado garantizar su financiación a largo plazo.

Otro ejemplo es el del Canal de Panamá, donde compañías de seguros y navieras están financiando un proyecto para reforestar un área de 80 kilómetros de longitud, iniciativa que a medio plazo sale más barata que asumir los costes derivados de crecidas o problemas de sedimentación que trae consigo la deforestación a lo largo del canal.

El informe presentado en Bonn sólo pretende ser un balance parcial de un gran proyecto que Gabriel describió como posiblemente una de las ‘principales aportaciones al debate sobre la protección de la biodiversidad’.

Gabriel anunció la creación de un consejo asesor que se encargará de elaborar propuestas sobre cuáles pueden ser los instrumentos adecuados para sacar un provecho económico a la protección de la naturaleza.

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Fuente: Terra Actualidad (actualidad.terra.es)


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