Energías del futuro. Progreso consciente



Energías del futuro en un mundo "petróleo-dependiente"

Energías del futuro. Progreso consciente. Energías alternativas, conciencia social

La necesidad de energía, en el mundo que los humanos hemos construido, es un hecho obvio. Se ha recorrido un tramo en esta gran carrera y es imprescindible echar un vistazo panorámico a los logros conseguidos y errores cometidos. La energía en sus modalidades masivamente aplicadas hasta hoy, nos han provisto de un progreso que rebasó cualquier expectativa y que sirviera de colchón cuando empezamos a caer en la cuenta de sus consecuencias. Perdimos la perspectiva, nos aferramos neciamente a una forma de energía perniciosa para nuestro medio ambiente. Nos hicimos “petróleo-dependientes”. El confort y la tecnología fácil, nos distrajeron del punto en cuestión: el bienestar real.

El tiempo nos mostró que aquél no fue el mejor camino. Hoy, el crecimiento exponencial de la población mundial y la caída en las reservas petroleras, nos despiertan del sueño de la “polución eterna”. El temor a una caída total del sistema político, social y económico, debido a cambios demasiados profundos para ser asimilados, con un inquietante pronóstico reservado hacia el 2050, nos lleva a un salto cuántico en la forma de concebir la energía.

Lo que resulta inaudito, patético diría, es que si el hombre se hubiera tomado el tiempo para observar la Naturaleza, habría comprendido que todos los recursos para tener la energía necesaria, están expuestos, son gratuitos, infinitos y armónicos con el equilibrio intrínseco del planeta. El aire, las olas, el sol, los residuos orgánicos. Si se hubiera tomado este camino en aquella encrucijada, hoy nuestra historia no nos acusaría de tantos desastres, extinciones, la inconcebible muerte de niños por desnutrición, o las terribles consecuencias sufridas por los seres que comparten el medio con nosotros, como especie.

La naturaleza es tan perfecta, que posiblemente incluya en su esencia, segundas oportunidades. No será fácil, este paisaje desolador no admite un “borrón y cuenta nueva”. Hay mucho trabajo por hacer: aprender a preservar la vida y priorizarla, cambiar hábitos de extremo consumo, recuperar espacios para las especies que supimos arrinconar. Sobre todo, construir una nueva visión del mundo que habitamos. Ser creativos, abiertos a nuevas ideas, planificar con más cuidado la utilización de los recursos naturales.

La energía es progreso cuando trae implícito el respeto. Ya comprobamos dónde nos llevan nuestros excesos, nuestro ego irreverente. Si seguimos esta ruta, vamos directo al pavor, la desolación, la indefensión total. El hambre y la pobreza, la soledad como especie (¿dominante?).

Ahora tenemos la oportunidad de vencer nuestras debilidades, explotando nuestra inteligencia. Ya se ven cientos de militantes de la ecología, dando muestras de su creatividad, cada día surgen nuevos inventos para aprovechar las energías en forma sustentable, desarrollando innovadoras “huertas urbanas”, reciclando, administrando responsablemente el agua, reduciendo residuos inorgánicos y muchos más. Esto se irá generalizando, será viral en las redes, y muy pronto se sentirá la brisa refrescante de las nuevas legislaciones, que ya se están perfilando.

Las nuevas plantas de energía incorporarán la cinética del mar, del viento, de los ríos, la fotovoltaica, los gases orgánicos, y seguramente surgirá una batería de soluciones para atender cada problema que hemos ocasionado en el ecosistema.

Los que creen dirigir la economía mundial, manipulando los recursos y las guerras, serán avasallados por esta nueva realidad humana. Seguirán con sus negocios, sin duda, pero a un costado del camino principal. Si no se integran al cambio, simplemente perderán su poder.

Bienestar es saber estar bien. ¿Sabremos, por fin, estar en este bello planeta?


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