Se debe propiciar la estabilidad fiscal



Tiempos de cambios se avizoran en el horizonte de Tucumán. La exitosa campaña en pos de incorporar el etanol de caña de azúcar como biocombustible a partir de 2010, impulsada por industriales tucumanos, revitalizó la posición de nuestra provincia en el escenario nacional.

Desde luego que es una ocasión que no se puede dejar pasar. Es correcto cuando el gobernador manifiesta que la producción del etanol a partir de la caña es mucho más barata con respecto a la de maíz. También es cierto que las fuentes de trabajo experimentarán una suba creciente a medida que la oferta se vaya ampliando. Pero atención, no todo lo que brilla es oro, como dice el dicho. Y es así, pues el marco regulatorio sobre los biocombustibles, como los incentivos fiscales fijados por la ley 26.093, reglamentada por el decreto 109/07, no se han modificado. Tan sólo se consiguió incorporar a los industriales azucareros, con su producción, como actores de preponderancia en la contribución al corte de etanol, colocándolos a estos en un pie de igualdad respecto a los establecimientos agropecuarios. De todas formas, el mensaje fue claro: el sector azucarero, de una vez por todas, ha decidido unirse detrás de esta realidad que son los biocombustibles. Otro aspecto positivo de esta reforma, que destrabó las diferencias entre los representantes del sector, es que se le asegura a los azucareros el precio protegido del azúcar en el Mercosur. Respecto de los efectos que tendrá en la provincia, debemos destacar que los fondos para la inversión, a los que se aludió el pasado miércoles, serán destinados principalmente a las fábricas, pues no todos los ingenios se encuentran preparados para producir bioetanol al día de la fecha. Por otro lado, desde el punto de vista económico, habrá que ver cómo repercute en los intereses de cada industrial los incentivos previstos en la ley 26.093; es decir, si es rentable su producción. Asimismo, será lógico asegurarle beneficios claros y precisos a los productores, con respecto a los excedentes de stocks de alcohol para destinarlos a exportación.

Reformas necesarias

Lo cierto es que los emprendimientos más importantes, proyectados o en desarrollo, al estar concebidos para la exportación, han quedado al margen de los incentivos promocionales que nos ocupan. Ello resulta hasta ambiguo en un país para el que las operaciones de mercado externo constituyen un objetivo de política económica. Esto ocasiona que a nivel nacional sean necesarias reformas hacia un marco legal más atrayente para el fomento de la inversión. Sin seguridad jurídica y sin previsibilidad, la totalidad de los proyectos, cualquiera sea su fin, fracasará; el siguiente paso debe ser dado hacia la búsqueda del instituto de la estabilidad fiscal para esta clase de emprendimientos. En definitiva, las reglas de juego no han cambiado, pero más allá de todo, el nuevo proyecto de ley genera optimismo e invita a soñar. Tucumán, de una vez por todas, puede recuperar su posición fuerte en el NOA.

Fuente: La Gaceta (www.lagaceta.com.ar)


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