El manejo de residuos ha permitido a la brasileña Irani vender US$ 2 millones en bonos de carbono a otras empresas



Celulosa Irani mejora sus ingresos transformando energías renovables y tratamientos de residuos en bonos de carbono

El manejo de residuos ha permitido a la brasileña Irani vender US$ 2 millones en bonos de carbono a otras empresas. Medio ambiente, energías renovables

Celulosa Irani mejora sus ingresos transformando energías renovables y tratamientos de residuos en bonos de carbono

A pesar de utilizar energías renovables y de limpiar las aguas que usa para la generación de sus productos como papel, muebles, resina y embalaje, a la compañía brasileña de celulosa Irani no le interesa ser reconocida como una empresa “verde”. Su objetivo es más práctico: traducir todo en ingresos. Y no le ha ido nada mal.

Desde 2006 recibe anualmente US$ 2 millones por la venta de bonos de carbono a compañías que no pueden disminuir más sus emisiones de gases con efecto invernadero y deben comprar los que se generan de otros proyectos con mecanismos limpios.

El objetivo es utilizar su política limpia “como un parámetro moderno básico de gestión”, dice su reciente informe de sustentabilidad. Un instrumento de competitividad y de mejoría de negocio.

La firma tiene inscritos sus proyectos de uso de energía renovable y tratamiento de aguas en el Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kyoto, lo que le permite obtener beneficios más allá de los de su propia operación. “La tasa de retorno del proyecto será de más o menos el 25 por ciento al año considerando la venta de bonos de carbono”, dice Odivan Carlos Cargnin, director financiero y de relaciones con inversionistas de Irani.

Como empresa manufacturera de celulosa, Irani experimentó un crecimiento del 77 por ciento en su capacidad de producción entre los años 2000 y 2003, pasando de 83,000 a 147,000 toneladas de papel al año.

Con esto se pronosticó que la firma requeriría un aumento en el uso de energía de 125,353 MWh/año entre 2004-2007 y 145,000 MWh/año entre 2008-2024. Y se volvió urgente que Irani tomara nuevas medidas para producir más energía, pero sin dañar al medio ambiente con el exceso de uso de combustibles fósiles.

Fue así como en julio de 2006 Irani decidió instalar una planta de biomasa –residuos de celulosa– para generar energía renovable y utilizarla en sus instalaciones. Para esto, la empresa ocupa los mismos residuos que genera o los adquiere de otras compañías.

Como resultado, ha reducido el uso de energía del sistema interconectado de 33,241 MWh/año entre 2004 y 2007 y a partir de 2008 se calcula que se reducirá el uso de 52,035 MWh/año. Además, la planta incorporó nuevas tecnologías, como una trituradora que la hace más eficiente y permite utilizar más biomasa.

Esto, a su vez, garantiza que la cantidad de biomasa que se utiliza para generar energía no sea depositada en rellenos sanitarios, donde se descomponen y liberan metano, que también genera gases de efecto invernadero.

“La biomasa es una de las fuentes de energía más importantes para el futuro”, dice Karla Barclay, jefe de departamento de investigación en política ambiental del Instituto Nacional de Ecología de México. “Pero aún es cara y muy poca gente la utiliza”.

Sumado a esto, este año Irani comenzó con un tratamiento de aguas aún más limpio y que al ser realizado de manera aeróbica reduce el metano que genera este proceso de descomposición.

Este mecanismo ya fue inscrito en la Organización de Naciones Unidas y como tal ya es fuente de la emisión de bonos de carbono junto a la generación de energía a partir de biomasa.

El manejo de residuos ha permitido a la brasileña Irani vender US$ 2 millones en bonos de carbono a otras empresas. Medio ambiente, energías renovables

Fuente: La Prensa (www.laprensa.com.ni)


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