Con máquinas loquísimas, artistas critican el debate energético



Con máquinas loquísimas, artistas critican el debate energético. Energías alternativas, crisis energética mundial

Es triste que el concepto de energía en México se reduzca en estos días a una sola noción que tiene que ver con política, reformas y disidencia, afirma Karla Jasso, curadora de la exposición Sinergia, que reúne a ocho artistas para reflexionar en torno a ese tema, desde la creatividad y en alianza con la tecnología.

La muestra, que se llevará a cabo en el Laboratorio Arte Alameda, estará integrada por máquinas “loquísimas”, que más que crear polémica plantean una crítica a quienes se han empantanado en el debate en torno al petróleo en lugar de apostar a la búsqueda de fuentes de energía alternativas.

Por ejemplo, la Tv del más allá, de Ariel Guzik, captará, literalmente, el aliento del universo, al tratarse de un aparato receptor de radiofrecuencias naturales, no codificadas por la inteligencia humana, que al mismo tiempo se transformarán en imágenes.

El Método tequilero, de José Antonio Macotela, demostrará que se puede obtener hidrocarburo al procesar mezcal o tequila, producto que al final tendrá “fines contestatarios”, al convertirse en bombas molotov que se irán integrando a la muestra.

El Induktokhor, de Arcángel Constantini, dará un sentido espiritual a la energía cuando todo el esfuerzo del público que interactúe con la pieza dé como resultado un mantra que dará bienestar al alma; mientras que la I-machinarius, de Marcela Armas, derramará inútilmente el líquido vital del país, el petróleo, tal como sucede en la realidad.

Ricardo Harispuru, en su obra La privatización transmitida, utilizará como materia prima los contenidos repetitivos de la televisión nacional para poner en tela de juicio el derecho del televidente a la realidad. Por el mismo camino irá la instalación Líder de opinión, de Iván Puig, que investiga sobre el empleo de la imagen como herramienta para validar un discurso.

Alejandro Magallanes presentará Administrar la abundancia, mientras que Alfredo Salomón, con su Byebye Cantarel, mostrará los “balbuceos torpes y sin sentido” de quienes hablan acerca del final de la era de los hidrocarburos, a manera de “goteo interminable de argumentos vacíos” que suceden mientras el petróleo se consume de manera voraz en todo el mundo.

Más de 20 personas, entre artistas, teóricos, historiadores, críticos de arte, especialistas de Petróleos Mexicanos (Pemex) y jóvenes universitarios participaron durante siete meses en un seminario que dio como fruto la muestra Sinergía, en la que se reflejan “grandes preocupaciones, como el desequilibro energético en el contexto mexicano, la politización mediática de la información y una noción de energía que sólo parece ser política.

“Muchas personas, al pensar en energía sólo les viene a la cabeza el petróleo, pero no: ahí esta la máquina que realizó Constantini, quien hace una investigación científica del joe cell (un generador casero de hidrógeno), que libera energía limpia y autosustentable mediante el agua, todo ello mezclado con unos cilindros budistas, los khor”, agrega Jasso.

La curadora narra que “el propio artista, durante los meses que trabajamos para hacer la exposición, manifestó que percibía gran desinterés en México por hablar de energías alternas y buscar políticas de ahorro. Por eso, en principio, Sinergía no es una muestra política que apoye alguna ideología.

“Es una exposición política en el sentido de que nos interesa detonar una capacidad crítica e incidir en un entorno social. Esa es la vocación del Laboratorio Arte Alameda: impulsar plataformas de discusión y diálogo. No se trata de dar soluciones y menos desde el campo del arte”.

Más que un catálogo, la muestra estará acompañada por un “libro de ideas”, en el que participaron Liliana Quintero, Ilán Semo, Helena Chávez, Daniel Garza, Carla Herrera Pratts, Javier Toscano e Iván Abreu.

“Uno de ellos me dijo que en el campo del arte todas las batallas políticas son previamente pérdidas, pero yo pienso que esas mismas son ganadas a nivel de afecto. Por eso, será importante que el público se dé cuenta que la discusión en torno a la energía en el país no sólo está en las esferas de poder y que el lenguaje no sólo es político, sino que existe la memoria del pueblo y éste tiene derecho a la parodia y a la ironía.

“Todas las opciones tecnológicas son cuestiones sociotécnicas que necesitan ser encaradas como de interés público. No es ideología, son campos del arte en dónde sí se puede detonar una crítica, más que polémica. Lo importante son las preguntas que las piezas dejarán en el espectador”, concluyó Jasso.

Sinergia se presenta a partir del primero de septiembre y hasta el 26 de octubre en el Laboratorio Arte Alameda (Dr. Mora 7, Centro)

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Fuente: La Jornada (www.jornada.unam.mx)


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